Moderat [ III ] by Dylaudid. Música. Silencio, por favor.

Moderat III

Moderat (III)

Argumentación electrónica que se sensibiliza, que protesta ante acusaciones de frialdad. Madurando las alegaciones llega a un lugar tranquilo, en el que se siente cómodo, pero no lo es. Ese tipo de discursos que no aligeran ni un gramo de matemática, de creencia rítmica. Ahí encontramos a Moderat expuestos a su trayectoria y dispuestos al sacrificio con emoción. Han llegado a vestirse con la ropa de instructor de baile manteniéndonos en un trayecto sonoro enfangado que siempre quieres volver a hacer. Y sin rechistar.

Enorme trabajo este (III) que les ilumina entre las casi siempre informes huestes de la electrónica actual con potencia y arraigo ya popular. Y si es cierto que la inspiración no está reñida con la repetición. Y si hay algo de verdad en que textura y fondo pueden encontrarse y desdibujarse, ahí aparecen temas como Finder o Intruder para confirmarlo. Sonidos sobre carriles de larga moderación se asoman a vacíos prometidos desde niño y que en el fondo no queremos confirmar. Nos gusta el juego de la trascendencia. Nos irrita en algún sitio sin nombre, Nos gusta más que la vida.

Esa, la promesa de trascendencia, es una de las patas de su música, la otra la terrenal. Y no hay nada más terrenal que la melancolía. Pero esta es una turbia, constante y decidida. Las cálidas líneas de voz sobre trasiegos de ritmos ocres y fuertes. Masculinos. Tienen el clavo muy identificado y le dan con asiduidad, con rigor. Un disco que se elige a sí mismo de entre muchos competidores para ir con los mismos ingredientes a distinto destino, el de captar por algo más de un minuto nuestra saciada atención desfigurando líneas de estilo marchitas con llamadas que parecieran habitar ya alrededor.

The Fool:

3 portadas. 3 discos. 3 bandas. RESEÑAS

CVURCHES  (Every open eye, 2016)

Como muchas bandas de Glasgow, huyen del clima mohíno y enfadado con la luz de su ciudad inyectando a su música las mayores dosis de escapismo y maquillaje de las que son capaces. En su caso agarran las banalidades del disco pop de los pelos hasta hacerlas gritar con melodías y tratamientos que rozan obscenamente la imitación a sus mayores. Eso sí, con resultados tan rotundos y felices que te pliegas a sus pretendidos himnos con la ilusión de un primerizo.

Cvurches

THE FIELD (The follower, 2016)

Diez años lleva el sueco Axel Willner estrangulando a los moradores de la noche con fracturas, agujeros, remolinos sonoros, círculos viciosos, y bajadas limpias al sótano. Extensas piezas de inconfundible voluntad por desasosegar de la forma más incansable, bailando. Instrumentación y programación van de la mano en un trayecto en el que el tiempo es relativo y las formas borrosas. Si sales del conflicto repetirás.

the field

CAR SEAT HEADREST (Teens of denial)

Tras cuatro discos compuestos, tocados, grabados y editados por él mismo, Will Toledo sintió que ya era hora de dejar de justificarse tras el lowfi y echarse a un ruedo más exigente y comprometedor. El talento indudable estaba ya en esas grabaciones llenas de acné y fulgor narcisista. Un yo me lo guiso yo me lo como entendible cuando pululan tantas y tan ricas bazas por cada una de sus canciones. Promesas que con este `Teens of Denial` convierte en algo realmente serio; en ligas mayores. Indie americano con tan pocos problemas por llamar a todas las puertas que se le ocurran como descaro para no esconderse detrás del seto cuando se abran. Un gusto.

by dylaudid

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