Silencio, por favor. Música! por Igor Dilaudyd. La contrarreforma de la electrónica.

Cansa hasta lo bueno. Todo tiene un nivel de saturación, incluso lo que se busca con fervor, con esforzada dedicación. En la música electrónica de los últimos años, gran parte de los recursos personales y tecnológicos se han volcado en la persecución de la perfección sonora, en arrimarse cada vez más al nivel cristalino de fidelidad, donde la pulcritud del resultado ha sido esqueleto mismo y razón de ser. Ejemplos hay innumerables, hasta el punto en el que virtuosismo musical y aporte técnico van de la mano como alma y cuerpo. Y como en toda carrera que se precie de serlo hay quien se retira antes de empezar. Surgen voces discordantes, sensibilidades dislocadas que por rebeldía, cansancio o incapacidad vuelven sobre los pasos y enturbian lo que ya se había depurado.

Ya pasó con el punk como esquemática contrarreforma tras los excesos decorativos del hard rock y del glam, y pasó también con el primer indie, donde la intención no iba casi nunca en consonancia con lo conseguido y se les acusaba de no querer hacerlo del todo bien. La cosa es así, siempre hay quien prefiere desmontar el juguete y manejar menos piezas. El caso que nos ocupa, el bautizado como “lo-fi house” o house que suena regular, se reboza a gusto en el desbroce. Algunos de sus mejores exponentes como el Dj británico Ross from Friends (sí, se refiere al personaje de la serie), ha comentado en alguna ocasión que no es del todo realista buscar un nivel de sonido de alta fidelidad en las producciones ya que en la mayor parte de los casos van a ser reproducidas en formatos cuando menos modestos, equipos caseros, tablets o directamente móviles con lo que presuntamente no estarían en la misma sintonía músico y oyente.

Ross-from-Friends.jpg_effected-1018x755

Felix Weatherall aka Ross From Friends (UK)

Esto es una explicación cuando menos incompleta. También entrarían en juego ciertos cánones estéticos que quienes se alinean con esta tendencia de música de baile de baja fidelidad procesan. Secuelas de los cassettes de los ochenta tamizados con rigor y enmarcados en clubes del S XXI. En cualquier caso, ya sea por la connotación ética o por la estética, un buen puñado de Djs y productores se han enrolado en estas texturas de escasa nitidez. El ya mencionado Ross from Friends, Dj Boring, Dj Seinfeld, Mall Grab o Hidden Spheres, de una u otra forma salpican sus trabajos con elementos comunes. A un buen puñado de ellos les arropa y amamanta el sello londinense Lobster Theremin que se ha erigido en enseña de la marca y guía de quienes quieran seguir su evolución. Algunos de ellos se ciñen más a estándares de house académico (Hidden Spheres, Chaos in the CBD, Palms trax) y otros elaboran con esa base rítmica teorías más difusas, donde la ensoñación es una presencia constante y los trayectos llegan al destino con la ayuda de los faros antiniebla.

20161021-Hidden-Spheres-1617x1080

Hidden Spheres (UK)

chaos_in_the_cbd_112812

Chaos in the CBD (Nueva Zelanda) 

sessionvictim1

Session Victim (Alemania)

En estos últimos, los de resonancias más poéticas, los patrones e intenciones acusan un cierto vacío, una nueva dictadura que sofoque otras anteriores; parecieran estar preocupados por el qué dirán, o mejor dicho, por el qué dijeron sus mayores. Y en todos hay mucha calma, no hay estridencias ni fuegos artificiales; vibraciones opacas que retumban lo justo. También hay síntesis, a lo concreto se le da muchas vueltas, aquí no se tira nada. Y sí, es cierto, los momentos de inspiración escasean, no los busquemos como solíamos, como tenemos aprendido, aunque en temas como “Winona” de Dj Boring, “WhereYouGonnaGo” de Jitwam o uno de los más reconocidos, “Talk to me you will understand”, de Ross from Friends, esos destellos aparecen y se agradecen. En cualquier caso sus argumentos se completan en marcha y yo me atrevería a decir en la intimidad. Es música de baile solitaria, de estancia y sofá. Sentados corroboramos esa pulsión inicial, desde el ritmo cardíaco, con ese eco que nos protege, que nos hace pensar por un momento que quizás, en la otra habitación haya más como nosotros y tendremos que bailar con ellos.

[ + ] contenidos del Nº29 de Arteuparte Magazine aquí (revista completa):

http://issuu.com/arteuparte

Deja un comentario